El gobierno de Australia otorgó asilo a cinco integrantes de la selección femenina de fútbol de Irán que se encontraban en el país para disputar la Copa Asiática Femenina, informó este martes el ministro de Asuntos Internos, Tony Burke.
La decisión se produjo tras días de especulación y exhortaciones de grupos iraníes en Australia y del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que se protegiera a las deportistas.
Las futbolistas fueron trasladadas durante la madrugada desde su hotel en Gold Coast a un lugar seguro por agentes de la Policía Federal Australiana, después de presentar sus solicitudes de asilo. Burke se reunió con ellas y concretó el trámite de sus visas humanitarias. “La gente estaba muy emocionada por emprender una vida en Australia”, declaró el ministro.
El resto del equipo, compuesto por al menos 21 jugadoras y personal técnico, permanece en Australia. La oferta de asilo se habría extendido a todas las integrantes y la oportunidad de solicitar protección sigue disponible.
Burke publicó imágenes en redes sociales donde se ve a las mujeres sonriendo y aplaudiendo mientras él firmaba los documentos. Según el funcionario, las jugadoras insistieron en que “no son activistas políticas”, sino que buscan garantizar su seguridad personal.
They are safe here, and should feel at home here. pic.twitter.com/hDTvp8xkHy
— Anthony Albanese (@AlboMP) March 10, 2026
La selección iraní llegó a Australia el mes pasado para disputar el torneo, antes del inicio de la guerra el 28 de febrero; el equipo generó controversia cuando sus jugadoras no cantaron el himno nacional antes de su primer partido contra Corea del Sur, gesto que fue interpretado por algunos como un acto de resistencia y por otros como una muestra de duelo. En partidos posteriores, sí entonaron el himno.
La entrenadora del equipo, Marziyeh Jafari, había declarado el domingo que las jugadoras deseaban regresar a Irán. Una televisión estatal iraní calificó a las futbolistas de “traidoras” por su silencio inicial.
Amnistía Internacional celebró la decisión del gobierno australiano, pero expresó “serias preocupaciones” por la seguridad de las jugadoras que no solicitaron asilo, que podrían enfrentar riesgos al regresar a Irán.






