
El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, afirmó que el ataque militar de Estados Unidos, en el que fue capturado el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, dejó entre 100 y 120 venezolanos muertos, tanto civiles como militares.
Calificó el suceso del 3 de enero como un hecho “sin precedentes”, al asegurar que se empleó fuerza letal con bombarderos, helicópteros artillados y —según él— armas químicas, lo que, sostuvo, causó muertes y daños en zonas residenciales.
Asimismo, aseguró que el ataque violó la Constitución de Estados Unidos y convenios internacionales de derechos humanos, incluidos instrumentos de la ONU, la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional.
Indicó que en marzo próximo está prevista una nueva audiencia judicial en Nueva York para Maduro y Flores, quienes enfrentan presuntos cargos por narcoterrorismo. Pidió a la justicia de ese país reconsiderar lo que describió como una acusación “incoherente”.
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La madrugada del 3 de enero, tropas estadounidenses llevaron a cabo operaciones en Caracas y otras zonas de Venezuela que culminaron con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores y su posterior traslado a Nueva York, Estados Unidos.
El ministro de Defensa venezolano informó que 47 efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana fallecieron durante la operación, y el Gobierno de Cuba reportó la muerte de 32 de sus militares cubanos en los enfrentamientos.
Por su parte, el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, denunció que al menos 100 personas murieron, cifras que se suman al balance de víctimas que autoridades venezolanas atribuyen a la intervención militar estadounidense.





