El gobierno de Estados Unidos confirmó la captura y traslado del presidente venezolano Nicolás Maduro en una operación militar ejecutada en la madrugada del sábado en la que detonaron explosivos en diversos puntos de Caracas, capital del país, que dejaron una cantidad indeterminada de personas fallecidas.
El presidente Donald Trump declaró que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron sacados del país y se encuentran a bordo del buque de guerra estadounidense Iwo Jima, rumbo a Nueva York para enfrentar un juicio.
La operación, descrita como un ataque que incluyó múltiples explosiones y aviones volando a baja altura sobre Caracas, se produjo después de meses de creciente presión de la administración Trump sobre Venezuela.
El mandatario de la Casa Blanca afirmó que algunas fuerzas estadounidenses resultaron heridas en los ataques, pero indicó que no hubo fallecidos en su contingente. El gobierno venezolano, por su parte, reportó la muerte de civiles y miembros del ejército, sin proporcionar un número exacto.
La secretaria de Justicia estadounidense, Pam Bondi, anunció que Maduro y Flores enfrentarán cargos tras una acusación en Nueva York, vinculada a una conspiración de narcoterrorismo. Una nueva acusación fue emitida el sábado contra la pareja por su presunto papel en dicha conspiración.
Reacción venezolana
Tras la captura, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumirá el poder bajo la ley venezolano, según lo establecido. Rodríguez, junto con otros altos funcionarios, exigió una prueba de vida para Maduro y su esposa. El canciller Yván Gil demandó al gobierno estadounidense la devolución “inmediata” del presidente constitucional y la primera dama.
El fiscal general venezolano, Tarek William Saab, responsabilizó directamente al gobierno de Estados Unidos “de cualquier circunstancia que pueda ocurrirle a nuestro presidente”. El Tribunal Supremo de Justicia, controlado por jueces afines al chavismo, repudió el ataque y lo calificó como una “flagrante violación” al derecho internacional.
El gobierno de Venezuela calificó la acción como un “ataque imperialista” e instó a la población a salir a las calles. Mediante un comunicado, denunció el “bombardeo de localidades civiles y militares” en Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira.
Solicitan reunión de emergencia de la ONU
Venezuela solicitó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas para discutir los actos de agresión de Estados Unidos.
En una carta dirigida al presidente del Consejo, Abukar Dahir Osman, el gobierno venezolano pidió condenar la agresión, solicitar el cese de los ataques y establecer medidas para que la administración estadounidense “responda por los crímenes de agresión cometidos”.
Hasta el viernes anterior a la operación, el gobierno estadounidense había anunciado 35 ataques contra embarcaciones supuestamente vinculadas al narcotráfico en las que no mostró evidencia que respaldara la acusación, con un saldo de al menos 115 fallecidos, como parte de una campaña que Trump justificó como necesaria para frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos.






