Diez minutos antes del presunto ataque del sábado durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, el presunto autor, Cole Tomas Allen, originario de California, envió a sus familiares un extenso manifiesto de más de mil palabras palabras en el que identificaba como “objetivos” a los miembros del gobierno de Donald Trump, según reveló el diario New York Post.
En el documento, Allen situó a los altos cargos de la administración Trump en la cima de sus prioridades, con la única excepción del director del FBI, Kash Patel.
El sospechoso justificó sus acciones describiéndose como un ciudadano que no está dispuesto a permitir que un “pedófilo, violador y traidor“, en clara referencia a Donald Trump, actúe en su nombre. “Lo que mis representantes hacen se refleja en mí“, reza el escrito.
Los escritos hacían referencias repetidas a Trump sin nombrarlo directamente y aludían a agravios por acciones del gobierno.
Estaba al lado. Lo vi todo. La razón por la que JD Vance salió antes por una puerta distinta a la de Trump es que iba solo. Al otro lado de la mesa estaban el presidente, la primera dama y la secretaria de prensa, muy embarazada. El Servicio Secreto creó de inmediato un perímetro… pic.twitter.com/lYl5zdKsw2
— David Alandete (@alandete) April 26, 2026
Allen planeó el ataque de manera minuciosa para, según él, “minimizar las bajas colaterales“. Especificó que utilizaría “perdigones en lugar de balas sólidas” para evitar que los disparos atravesaran las paredes.
Sobre el Servicio Secreto, anotó: “Son objetivos solo si es necesario y deben ser incapacitados de forma no letal si es posible (es decir, espero que lleven chalecos antibalas, porque disparar al centro de masa con escopetas destroza a quienes no los llevan)”.
El atacante estableció reglas de combate en las que excluía como blancos a empleados del hotel, invitados y, en la medida de lo posible, a la seguridad, a menos que estos abrieran fuego contra él.
No obstante, indicó en su texto que “pasaría por encima de casi todos” para llegar “a los objetivos si fuera absolutamente necesario, bajo la premisa de que la mayoría de la gente eligió asistir a un discurso de un pedófilo, violador y traidor, y por lo tanto son cómplices”.
En su carta, Allen también criticó la vulnerabilidad del hotel Washington Hilton.






