La decisión de Sony de poner fin a la producción de juegos físicos de PlayStation a partir de 2028 continúa generando una fuerte controversia entre los jugadores. La medida ha provocado una batalla legal impulsada por organizaciones de consumidores, además de un llamado al boicot contra el próximo videojuego de Spider-Man, al considerar que la empresa limita los derechos de los usuarios y elimina la posibilidad de revender o prestar sus títulos.
Diversos colectivos sostienen que la transición obligatoria al formato digital fortalece el control de Sony sobre la distribución de videojuegos, ya que las compras pasarán a depender exclusivamente de la PlayStation Store. Los inconformes argumentan que esta estrategia afecta el concepto de propiedad de los videojuegos y reduce las opciones para los consumidores.
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Como parte de las protestas, miles de jugadores han promovido en redes sociales un boicot contra el nuevo título de Spider-Man, una de las franquicias más importantes de PlayStation Studios. La campaña busca presionar a la compañía para que reconsidere su decisión y mantenga la convivencia entre el formato físico y el digital.
Aunque Sony defiende que el cambio responde a las nuevas tendencias del mercado y a la creciente preferencia por las descargas digitales, la polémica continúa escalando entre coleccionistas, distribuidores y aficionados. El debate también ha reavivado las preocupaciones sobre la preservación de los videojuegos y el futuro de la propiedad digital dentro de la industria.
Editor: Edgar Espinoza






