Las alertas epidemiológicas globales y nacionales se ha encendido con el resurgimiento de la tosferina, una infección respiratoria que resulta letal para los infantes si no es atendida a tiempo. Por lo anterior, y ante el reto de lograr que la mayoría de los menores de dos años cuenten con un esquema de vacunación completo, el Dr. José Luis Sánchez Salas, investigador y profesor de tiempo completo del Departamento de Ciencias Químico-Biológicas de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), subraya que la contención de esta enfermedad requiere acción inmediata.
Coloquialmente conocida como la “tos de los 100 días”, esta afección causada por la bacteria Bordetella pertussis suele confundirse en su etapa inicial con cuadros virales comunes como el COVID-19 o la influenza; sin embargo, el verdadero reto epidemiológico radica en su cadena de contagio. De acuerdo con el especialista de la UDLAP, quien es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel 2, el peligro oculto no solo recae en la falta de vacunas, sino en los jóvenes y familiares que interactúan con los menores ya que al no haber sido inmunizados recientemente o haber sobrevivido a la enfermedad en el pasado, actúan como portadores sanos transmitiendo la bacteria a través de gotas infectadas de apenas cinco micrómetros que quedan suspendidas en el aire.
“La enfermedad de verdad es horrible. Cuando les digo 40 golpes de tos, no tienen ni idea de lo que significa eso; el paciente tose y no puede respirar hasta emitir un sonido agudo, como el canto de un gallo”, advirtió el Dr. Sánchez Salas sobre la gravedad del cuadro clínico.
Con una trayectoria enfocada en microbiología y el desarrollo de nuevos antibióticos, el catedrático explica que el tratamiento médico es altamente complejo. Aun cuando los medicamentos logran eliminar la bacteria, la toxina principal continúa afectando el tracto respiratorio, prolongando los paroxismos de tos durante semanas. Este riesgo se magnifica en zonas frías y montañosas donde las enfermedades respiratorias estacionales aceleran la propagación, y donde las comunidades dependen de personal no capacitado para aplicar los esquemas de salud, incluyendo vacunas.
Ante este panorama, la solución exige una logística preventiva rigurosa, pues además de garantizar que las embarazadas reciban su inmunización entre las 27 y 36 semanas de gestación para proteger al bebé durante sus primeros meses y completar el esquema infantil hexavalente a los 2, 4, 6 y 18 meses, el académico de la UDLAP hace un llamado a retomar prácticas de prevención diaria como el utilizar cubrebocas ante la menor sospecha de un resfriado, lavarse las manos y estornudar en el ángulo interno del brazo o la ropa, medidas contundentes y sencillas para aislar cualquier brote en la comunidad.
“Estamos a tiempo para reducir estos huecos que existen en la vacunación a la población. Educar y difundir la información es muy conveniente, nunca es tarde para poder conseguir éxitos en nuestro México”, concluyó el especialista.
La erradicación de esta amenaza demanda un frente común donde la ciencia y la educación juegan un papel indispensable. Desde su labor docente ininterrumpida desde 1998 en la UDLAP, el académico destacó que la respuesta está en formar profesionistas, Químicos Farmacéuticos, Biólogos, Bioquímicos Clínicos y Médicos de alta calidad dotados de información precisa y capacidades diagnósticas de excelencia para cuidar a la sociedad.






