LA ADVERTENCIA DE DON PORFIRIO

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«México tiene grandes problemas internacionales
porque es un Narcoestado, y tengo las pruebas»
Porfirio Muñoz Ledo

Desde hace varios días la declaración ha vuelto a circular en redes sociales, se trata de una respuesta concedida a pregunta expresa de la periodista Adela Micha. En su momento se tomó como los desvaríos de un político senil que estaba siendo testigo del inexorable ocaso de su trayectoria; casi paso desapercibida: las advenedizas cartas credenciales del personaje hicieron que la mayoría de los analistas no diéramos crédito a la advertencia de Muñoz Ledo.

Ahora que lo pienso en retrospectiva, una duda me asalta: ¿por qué a nadie nos generó conflicto el hecho de que, el personaje que le puso la banda presidencial a López Obrador, y quién estuvo a punto de convertirse en el presidente del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, fuera capaz de lanzar una acusación tan seria?

Quizá valdría la pena traer a cuento, en estos días donde López Obrador ha admitido que efectivamente Arturo Zaldívar era un ministro al servicio del Poder Ejecutivo, y no de la Suprema Corte de Justicia, un par de fragmentos publicados en “El ocaso de la República”, mi columna publicada el 28 de abril del lejano 2021:

«Desde hace varios meses, cada vez que la ocasión lo amerita, me he hecho la misma pregunta: ¿cómo fue posible que toda la sabiduría política de Porfirio Muñoz Ledo, uno de los legisladores profesionales más experimentados de la Nación, haya sido incapaz de advertir aquella mañana del 1º de diciembre en San Lázaro, cuando entregó la banda presidencial a López Obrador, que ninguno de los dos eran parte de la consolidación de ningún orden republicano sino, por el contrario, de una transformación que tiene como sello su absoluta extinción?»

«El ocaso vital de don Porfirio coincide con el de la República, la misma que la izquierda de 1988 nunca pudo restaurar y, sin embargo, a diferencia de Muñoz Ledo los que aún sobreviven han guardado sepulcral silencio cuando han visto rodar las instituciones de la transición democrática en los callejones del populacho que orgullosamente sostiene una Jefatura Máxima en formación. Valiente transformación».

Han pasado casi tres años desde entonces y el silencio en México se ha roto por completo; por ProPublica y Tim Golden, por la DEA y Anabel Hernández, por el grupo criminal de “Los Ardillos” y hasta por 700 mil mexicanos –90 mil, según las cuentas de Martí Batres– que a falta de una defensa legal que limpie el honor público del mandatario, a grito tendido, corearon el mote de “Narcopresidente” a las puertas de Palacio Nacional.

Muñoz Ledo debe estar sonriendo desde el pedazo de infierno donde se encuentre…