Este miércoles, una revisión científica elaborada a partir de mediciones en menores de distintas regiones del mundo reveló que la presión arterial elevada en niños y adolescentes se ha duplicado, alcanzando a 144 millones de menores de 19 años, una cifra que indica la magnitud del problema.
La investigación argumenta que la causa principal es debido a un entorno que ha ido moldeando nuevos hábitos negativos, como las comidas cada vez más cargadas de sal y ultraprocesados, ciudades que ofrecen menos espacios seguros para moverse, muchas horas frente a pantallas y un estilo de vida sedentario.
Hace veinte años, solo un pequeño porcentaje de menores presentaba niveles preocupantes. En la actualidad, casi uno de cada cinco menores con exceso de peso muestra hipertensión, mientras que entre quienes tienen un peso saludable la cifra decae dramáticamente.
De tal manera, el cuerpo de un menor sometido a una mala dieta y poca actividad física empieza a sufrir alteraciones tempranas en los vasos sanguíneos, en el metabolismo y en la regulación hormonal, elementos que históricamente se asociaban con la adultez.
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Un niño hipertenso tiene más probabilidades de convertirse en un adulto vulnerable a infartos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia renal. Es así que lo que ocurre a los 10 o 12 años puede determinar el estado del corazón y de los vasos sanguíneos treinta años después.
Por eso, los investigadores llaman a este momento “una oportunidad real de intervención”. Aunque las cifras son duras, todavía no son definitivas; la infancia, por fortuna, es una etapa donde el cuerpo responde rápido a los cambios.
Por lo que se recomienda mejorar la alimentación, retomar el movimiento, limitar las horas frente a dispositivos electrónicos, reforzar la educación física en las escuelas y crear entornos que favorezcan la vida activa; esto puede revertir la condición y volver a los parámetros normales.
El desafío, sin embargo, no es menor, pues podría ser la antesala de una crisis mundial a mediano plazo si no se actúa a tiempo.
Editor: Alejandro Villanueva






