El Síndrome Claudia Sheinbaum

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¿Se puede ganar una elección cuando se va perdiendo la campaña? A juzgar por todas las encuestas la respuesta resulta afirmativa, al grado que podríamos bautizar el fenómeno de 2024 como “el síndrome Claudia Sheinbaum”.

El pasado 15 de febrero, en mi columna titulada “You have to walk the talk”, publicábamos lo que sigue:

«La semana fue redonda para Xóchitl Gálvez porque, además de todo eso, poco a poco ha logrado arrebatarle el monopolio de la discusión pública a Andrés Manuel López Obrador que ya reacciona, desde el púlpito de La Mañanera, cada vez con más desesperación y frecuencia a los dichos y los hechos de la candidata de ‘Fuerza y Corazón por México’».

«Al paso de los acontecimientos recientes podemos afirmar que Xóchitl aprende rápido, crece en la adversidad y tiene clara la estrategia mediática: invisibilizar a Sheinbaum e ir directo por la cabeza de López Obrador. ¿Le alcanzará con eso para mover el voto de los indecisos y ganar la Presidencia de México? Irremediablemente lo sabremos».

A 19 días de haber arrancado formalmente las campañas presidenciales, podemos decir que a Xóchitl Gálvez todavía “no le alcanza” para rebasar a Claudia Sheinbaum. A pesar de que efectivamente le ha arrebatado el monopolio de la conversación pública al presidente López Obrador, logro nada desdeñable y que ningún otro actor político ha conseguido a lo largo del sexenio, pero de muy poca utilidad si no se ve reflejado en las encuestas.

Es verdaderamente sintomático que quién lleva la agenda de las campañas presidenciales no esté a la cabeza de las preferencias electorales. No sólo López Obrador, y por contagio del ejemplo la doctora Sheinbaum, reaccionan todos los días a los dichos de Xóchitl Gálvez; también el titular de la Marina, José Ojeda Durán. Es más, este 18 de marzo no estría el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, advenedizo de la transición democrática, prestándose al templete de la “República soberana y con Energía” si la candidata de oposición no hubiera azuzado con cerrar refinerías. Todos los días el Estado mexicano rebate y descalifica el proyecto de Xóchitl Gálvez y, sin embargo, las encuestas permanecen inalterables.

Tan sólo habría que revisar los números: para Buendía & Márquez la ventaja de Sheinbaum equivale a 23 puntos porcentuales; GEA-ISA asegura que son 20 puntos; mientras que para LaEncuesta.mx se reduce a 7.8 puntos. En los tres casos es un abismo estadístico que sólo se alteraría si 8 de cada 10 electores salen a votar el primer domingo de junio próximo.

No obstante, aún nos falta 74 días para saber si México está dispuesto a seguir otorgándole legitimidad democrática a la catástrofe de nuestro presente y, en consecuencia, entregarle a Morena la Constitución de la República con una mayoría calificada en el Congreso de la Unión. No sería la primera ni la última vez que un país se atreve a tanto.

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