Salvador se pone sus pantuflas, en pijama despide a su esposa de beso y empieza a acomodar la casa de campaña en la que duermen desde hace un par de semanas en el camellón frente al Hospital de la Niñez Poblana.
Relata que vienen desde Palmarito Tochapan, Quecholac, son campesinos y desde el 22 de noviembre llegaron a Puebla, porque su bebé recién nacida está enferma y fue operada apenas hace una semana.
Con pocos ingresos, su opción para dormir fue el de comprar una casa de campaña en el supermercado y quedarse con su esposa ahí junto a otras seis familias que están en la misma situación.
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Aunque hay dos albergues cerca, la mayoría están llenos y prefieren quedarse en la casa de campaña, en donde pasan hambre y frío.
Bajo los árboles del camellón, hay tres casas de campaña más y una estructura hecha con puro cartón, se observa a personas al interior durmiendo, con varias cobijas.
#Puebla Salvador y su esposa duermen en una casa de campaña frente al Hospital de la niñez poblana desde el 17 de noviembre que internaron a su bebé recién nacido.
— Oro Noticias Puebla (@OroNoticiasPue) December 1, 2025
Son campesinos y de ingresos bajos, por lo que optaron por dormir de esta forma, ante lo saturado de los… pic.twitter.com/yK3bCTTuSu
A un costado de la casa, hay mucha basura, recipientes de comida rápida en su mayoría, botellas de agua y refresco vacías y otras con un líquido amarillo en su interior, recipientes de yogurt selladas a un costado, rodeados de un olor como de alcantarilla y a orines.
Casi nadie quiere hablar, algunos le temen a dar su nombre y otros acceden a compartir su experiencia sin que se les grabe.
Una madre que espera noticias de su hija en terapia intensiva sobre una banqueta y que pide el anonimato para evitar que le quiten cualquier apoyo, cuenta que el problema de que la gente no vaya a los albergues es que aunque son sólo de cooperación, los ingresos que tienen son tan bajos que no les alcanza para estar varias noches en éstos.
Por ejemplo, en el albergue del hospital les piden una cooperación voluntaria de 50 pesos, si va una pareja son 100 pesos diarios y si tienen que estar una semana o dos significa tener que desembolsar mil 400 pesos.
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Hay otro albergue, en de una organización civil, pero son 25 pesos diarios por noche, tienen que compartir cama y las comidas son por 25 pesos más cada una.
Ella optó por el albergue que está a 15 minutos del hospital, tiene que trasladarse en una unidad de transporte público cuando cae la noche, ahí le piden una cooperación de 5 pesos diarios, pero incluye alimentos.
El problema para ella además del alojamiento, son los gastos para su pequeña de apenas 2 años que fue operada de un tumor, a veces, cuando está en terapia intensiva le piden estar al pendiente si requiere algún medicamento o solución salina que no tienen en el hospital y tiene que comprar.
Cuando está en piso, al igual que a otros padres, ella es la que se hace cargo de cambiarle el pañal, bañarla y estar al pendiente casi todo el día, hasta que les piden retirarse y es cuando se va a dormir a un albergue.
Humberto tiene una niña de 2 años que va a ser operada de sus piernas, son originarios de Tlahuapan y hoy es una consulta para los preparativos de la cirugía, pero le preocupa que tenga que buscar dónde dormir cuando sea intervenida, ya que es campesino y los ingresos cuando no hay cosechas son nulos, por lo que, dice, está dispuesto a dormir en la calle si eso se necesita.
Editor: Renato León






