
Lo que inició como una queja por ruido excesivo durante las madrugadas sin dejar dormir a los vecinos, ha escalado al temor de ser blanco de actividades delictivas por la presencia de sujetos armados en el bar “La Tomita”, en la colonia Guadalupe Hidalgo.
Sobre la Avenida 135 Poniente, entre la calle Emiliano Zapata y Pino Suárez, los vecinos ya no tienen un fin de semana tranquilo; entre el canto de los gallos, la música a todo volumen y los gritos de las mujeres que trabajan en el bar, se suman hombres armados y constantes riñas afuera del establecimiento.
El bar se habilitó en noviembre del año pasado; fotos satelitales indican que en abril de 2024, junto a la pollería en donde se asentó el centro nocturno, era un predio sin ninguna edificación.
Este año hay dos locales; en el más grande se encuentra el bar con una entrada conformada por apenas una cortina metálica como de fiesta, techos de lámina y mujeres con ropa entallada que atienden y salen en las noches sobre la calle para, aseguran vecinos, ejercer el trabajo sexual.
Vecinos se quejaron por ruido sin éxito
Desde el año pasado, cuando el bar abrió sus puertas, la tranquilidad de la zona se rompió.
Uno de los vecinos acudió con uno de los supuestos dueños para pedirle que le bajara a la música que se mantiene a altos niveles a pesar de que es de día y muy temprano, pero le contestó que hiciera lo que quisiera e inclusive llamar a la patrulla y no harían nada.
Los vecinos inconformes con el ruido de la música, al grado que los menores despiertan llorando por no poder conciliar el sueño en las noches, reunieron firmas, acudieron con el presidente de la colonia y pidieron la intervención del Ayuntamiento.
El gobierno municipal colocó sellos de clausura, pero a los pocos días el bar regresó a la normalidad, sin ningún cambio.
Las riñas volvieron; la fiesta de los sábados se extendió a las mañanas del domingo, con la música a todo volumen y las mujeres en estado inconveniente en las calles.
Este domingo 31 de mayo, al otro lado de la línea telefónica, con uno de los afectados, se escucha la música que de nuevo no dejó a las familias de esta zona descansar.
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Violencia escala
En un video proporcionado a Oro Noticias y ContraRéplica Puebla se observa que uno de los fines de semana en los que opera el bar en las mañanas, violando el horario establecido para el funcionamiento de estos lugares, los clientes y las mujeres que trabajan gritan ante el amago de uno de los clientes con un arma de fuego, quien sale del lugar.
Ella con calma intenta hablar con el sujeto armado vestido de blanco, quien manotea con el arma en mano.
En el video se observa a otro hombre, quien se sube a su vehículo e intercambia palabras con el sujeto armado, quien vuelve a sacar el arma para manotearle a lo lejos mientras se aleja el conductor.
En la escena aparece una mujer con su bebé en brazos que baja de una unidad del transporte público, quien pasa la calle al notar la discusión.
El hombre armado sale de nueva cuenta con la mujer de pants y sigue la discusión, cuando vuelve a guardar el arma en su pantalón debajo de la playera hasta mostrarla de nuevo y pedirle que se suba a un vehículo y le apunta a ella, quien sigue negándose a subir.
Ella tarda en subirse, pero otro sujeto vestido de negro que abre la puerta del piloto la hace subirse por la puerta delantera, mientras el sujeto armado va al asiento del copiloto, les cierra la puerta y la unidad arranca.
De acuerdo con testimonios de los vecinos, que pidieron el anonimato, esta no es la primera vez que hay personas armadas en el establecimiento.
El mayor temor, además de la molestia del ruido, es que, como ha pasado en otros sitios de la ciudad, grupos delictivos que operan en la zona acusen a este espacio, haya alguna riña que escale a una balacera y ponga en peligro la integridad y la de sus familias.
Los menores ya no salen a la calle por temor; las mujeres evitan vestirse con la ropa que quieren, ya que los clientes del sitio las acosan y las llamadas al 911 no prosperan, pues la policía no llega ante los diversos reportes.





