La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) hizo un llamado a la ciudadanía a extremar precauciones en zonas donde habitan cocodrilos, especialmente en Bahía de Banderas y Puerto Vallarta, Jalisco, y recordó que atacar, herir, matar, capturar, poseer o dañar ejemplares de cocodrilo es ilegal y constituye un delito federal sancionado con prisión y multa.
“Replicar y fomentar acciones como alimentación, manejo, captura, daño, agresión, etc. puede repercutir directamente en los procesos fisiológicos necesarios para su conservación, además de alterar el papel que estos organismos desarrollan en su hábitat“, advirtió la dependencia en un comunicado.
Los cocodrilos que se distribuyen naturalmente en México forman parte de la fauna silvestre protegida por la legislación ambiental y se encuentran listados en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, lo que significa que sus poblaciones podrían llegar a encontrarse amenazadas por factores que inciden negativamente en su viabilidad.
La Profepa subrayó que estos reptiles son parte del patrimonio natural del país y que su protección es responsabilidad de todas y todos. Ante la reciente aparición de cocodrilos en las costas de Jalisco, la dependencia pidió abstenerse de promover interacciones con estos individuos, ya que acciones como la alimentación o el manejo pueden derivar en daños colaterales a las especies, los ecosistemas y las personas.
Conforme al artículo 420 del Código Penal Federal, quien ilícitamente dañe ejemplares de cocodrilo protegidos enfrentará una pena de uno a nueve años de prisión y de 300 a tres mil días de multa. Estas sanciones pueden incrementarse cuando las conductas se realicen con fines comerciales o dentro de Áreas Naturales Protegidas.
La Profepa reiteró que la interacción con cocodrilos debe evitarse y que cualquier avistamiento debe ser reportado a las autoridades ambientales, sin intentar manipular o alimentar a los reptiles. La dependencia recordó que la conservación de la fauna silvestre es un deber compartido y que las acciones individuales pueden tener consecuencias legales y ecológicas graves.







