Tras su reciente designación por el Congreso de Puebla, Germán Reyna y Herrero arrancó su gestión al frente de la Auditoría Superior del Estado (ASE) para el periodo 2026-2033.
El nuevo titular llega con el mandato de restaurar la confianza en una institución marcada por la inestabilidad en años recientes y bajo la consigna de combatir la corrupción en los 217 municipios de la entidad.
Obra pública sin corrupción
El desafío inmediato es atender el firme llamado del gobernador Alejandro Armenta Mier, quien ha instruido una vigilancia estricta sobre los recursos destinados a infraestructura en los ayuntamientos.
Reyna y Herrero deberá supervisar que las obras públicas no sean foco de “moches” o sobrecostos, tras las recientes denuncias del Ejecutivo estatal sobre proyectos municipales con precios inflados.
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La ASE tendrá la tarea de verificar que los alcaldes no concentren el presupuesto en una sola obra ni favorezcan a constructoras ligadas a sus administraciones.
Modernización y fiscalización tecnológica
Para eliminar la discrecionalidad y la opacidad, el nuevo auditor ha planteado la implementación de un sistema de fiscalización digital.
Esto incluye la adopción de las “Auditorías Colmena“, que permiten revisar el uso de fondos federales y estatales de manera más ágil y masiva.
De esa forma, se reducen los tiempos de respuesta y aumenta la cobertura de vigilancia sobre los sujetos obligados.
Recuperación de la credibilidad institucional
Durante seis años, los anteriores titulares enfrentaron desde cuestionamientos por su desempeño hasta procesos judiciales, Reyna y Herrero tiene el reto de profesionalizar el organismo fiscalizador.
Su perfil técnico —como contador y experto fiscal— será puesto a prueba para demostrar autonomía frente a los poderes políticos, garantizando que las auditorías sean herramientas de justicia administrativa y no de persecución o encubrimiento.
“El dinero alcanza cuando hay honestidad; el reto es que la transparencia pase del discurso a la práctica institucional verificable”, apuntó el nuevo auditor en sus primeras declaraciones, alineándose a la política de austeridad y combate al saqueo institucionalizado que promueve la administración estatal.






