El cáncer de ovario es una enfermedad que puede terminar con la vida de miles de mujeres; especialistas señalan que detectarlo a tiempo puede hacer una enorme diferencia en el tratamiento, en este sentido, recordaron que es clave para salvar vidas.
Este cáncer se trata del crecimiento descontrolado de células anormales que se forma en los tejidos de los ovarios, las glándulas reproductoras femeninas que producen óvulos y hormonas.
A menudo se diagnostica en etapas avanzadas debido a la falta de síntomas tempranos, y es más común en mujeres posmenopáusicas; es el tercer cáncer ginecológico con mayor frecuencia y tasa de mortalidad en el país. Se estima que al año existen entre 4 mil y 5 mil casos nuevos.
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— SALUD México (@SSalud_mx) May 9, 2026
Diagnóstico oportuno es vital para la atención del cáncer de ovario
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Señales de alerta y síntomas
Especialistas recomiendan no minimizar cualquier sintomatología, cualquier tipo de dolor que experimente el cuerpo no es normal y no debería ser tomado a la ligera, y debe ser revisado por un médico, ya que el cáncer no siempre presenta síntomas específicos.
De hecho, según la Secretaría de Salud de México, el 95 por ciento de las pacientes reportan síntomas que inicialmente no se asocian con enfermedades del tracto genital femenino, por esta razón puede retrasarse el diagnóstico.
Algunos de los síntomas podrían ser:
- Hinchazón o distensión abdominal
- Sensación de pronta saciedad al comer
- Pérdida de peso
- Dolor en la zona pélvica
- Fatiga
- Dolor de espalda
- Estreñimiento
- Necesidad frecuente de querer orinar sin hacerlo
- Factores de riesgo y prevención
Además de la genética, es clave la historia reproductiva, como no haber tenido hijos, menopausia tardía o haber empezado con la regla a muy temprana edad. El estilo de vida también es determinante: la obesidad, el síndrome de ovario poliquístico, el alcoholismo y el tabaquismo aumentan el riesgo de su desarrollo.
Tratamientos disponibles
Los tratamientos se deciden según qué tan avanzado esté el cáncer: en las primeras etapas, casi siempre inicia con cirugía seguido de quimioterapia.
En casos más avanzados, suele iniciarse con quimioterapia y después se practica una cirugía de intervalo con la finalidad de quitar toda la lesión sin dejar residuos de la enfermedad en la pelvis y la cavidad abdominal.
Aunque no hay una prueba de detección rápida general, los expertos recomiendan que las mujeres mayores de 40 años, especialmente si tienen riesgos genéticos, se realicen ultrasonidos endovaginales y estudios de marcadores tumorales.
Editor: Juan David Moreno Saldaña






