Los dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron Venezuela el 24 de junio dejaron daños físicos directos estimados en 37 mil millones de dólares en viviendas e infraestructura, según una primera evaluación de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).
La cifra incluye 24 mil millones de dólares en daños a edificaciones (viviendas, comercios, escuelas, hospitales e instalaciones públicas) y otros 13 mil millones en infraestructura, con las mayores pérdidas concentradas en telecomunicaciones (5 mil millones), seguidas de energía y carreteras.
El cálculo se basa en modelos de riesgo y no sustituye las inspecciones sobre el terreno, ni incluye pérdidas por interrupción de servicios, costos de emergencia o reconstrucción, por lo que el impacto total podría ser aún mayor.
En La Guaira, el estado más afectado, miles de personas permanecen en campamentos de desplazados sin saber cuándo podrán volver a sus hogares. Las autoridades reportan 46 espacios de alojamiento temporal operativos que acogen a más de 11 mil 500 personas.
El estadio César Nieves se ha convertido en un punto de refugio donde las familias reciben alimentos y atención mientras esperan una decisión sobre sus viviendas.
Los equipos humanitarios advierten que persisten necesidades de agua segura, saneamiento, alimentos y atención médica, y que la falta de duchas, la mala gestión de residuos y las dificultades para acceder a agua potable aumentan los riesgos para la salud.
La respuesta de la ONU incluyó 63 equipos internacionales de búsqueda y rescate de 28 países, con 2 mil 235 especialistas y 175 perros, aún desplegados en las zonas más afectadas.






