Un nuevo informe de las Naciones Unidas reveló que Sudamérica fue la región más afectada por la pérdida de bosques en el mundo entre 2015 y 2025, con 41 millones de hectáreas desaparecidas, lo que equivale a un promedio de 4.10 millones de hectáreas cada año.
Más de diez millones de esas hectáreas corresponden a bosques primarios, ecosistemas antiguos esenciales para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y la regulación del clima.
El secretario general António Guterres señaló en el prólogo del informe: “Los bosques se encuentran entre los recursos naturales más vitales de nuestro planeta”, y advirtió que enfrentan crecientes amenazas derivadas de “la deforestación, el aumento de las temperaturas, la incertidumbre económica y las divisiones geopolíticas“.
Los bosques siguen desapareciendo. No al ritmo que se temía en los años noventa, pero sí a un nivel preocupante, impulsado por la agricultura y la urbanización y agravado por el cambio climático.
— Noticias ONU (@NoticiasONU) May 11, 2026
La ONU pide compromiso político para protegerlos. https://t.co/ohuVEY7xBJ pic.twitter.com/PpRVCgsX97
¿Qué es un bosque primario?
Un bosque primario es un sistema vivo que ha evolucionado durante siglos, capaz de almacenar más carbono, sostener mayor biodiversidad, regular mejor el agua y resistir con más fuerza sequías, incendios y plagas que muchos bosques jóvenes o plantaciones recientes.
El informe advierte que, aunque los bosques reforestados puedan compensar estadísticamente la pérdida de bosques antiguos, no pueden reproducir su biodiversidad ni su capacidad de almacenamiento de carbono a corto plazo.
La expansión agrícola continúa siendo el principal motor de la deforestación a nivel mundial, impulsada por la demanda de alimentos, ganado, cultivos comerciales y leña. El crecimiento urbano, el desarrollo de infraestructuras y el aumento de la población también incrementan la presión sobre los bosques.
El informe advierte que proteger los bosques no depende solo de las políticas forestales, sino que exige decisiones en otros sectores. La financiación mundial destinada a la gestión forestal sostenible alcanzó 84 mil millones de dólares en 2023, muy por debajo de los 300 mil millones anuales necesarios para 2030.
Incendios forestales, sequías, olas de calor, plagas y enfermedades afectan cada vez más a los ecosistemas forestales, incluso en regiones donde la deforestación se ha estabilizado.







