Ese 11 de octubre de 2023, Miguel Marrueta Rodríguez entró a la vulcanizadora de su hijo Santiago en San Martín Texmelucan y lo vio sujeto de las manos en la espalda, sometido, cuando le dijo: “Me tienen secuestrado, son del cártel”.
Había dos hombres vestidos de civil armados que se presentaron con las siglas de un cártel, le exigieron 50 mil dólares para liberar a su hijo y a su mejor amigo Freddy, que también estaba amarrado.
Miguel forcejeó con ellos, escuchó un clic, pero las balas no lo tocaron; entonces aprovechó para someter a uno y, cuando los vecinos escucharon la pelea, intervinieron y pudieron detener a los plagiarios. Uno de ellos fue identificado como un miembro activo de la Guardia Nacional, pero de una célula que debía operar en Texcoco, sin ninguna asignación en suelo poblano.
El segundo era un exintegrante de la corporación, pero todavía bajo las órdenes de la GN.
Con el desarrollo de las investigaciones, Miguel descubrió que los dos sujetos detenidos, Luis Javier y Sergio N., recibían órdenes de un comandante de la Guardia Nacional de nombre Obed, quien fue el que planeó todo el secuestro.
Los tres fueron detenidos junto a un cuarto cómplice de nombre Javier, quien era cercano a la familia de Miguel.
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La célula de la Guardia Nacional se dedicaba a extorsionar y secuestrar en San Martín Texmelucan, Huejotzingo y Tlahuapan en complicidad con un comandante, quien enfrenta cargos del orden federal.
Al acudir a denunciar, un inspector de la Guardia Nacional se les acercó y les dijo que “así como había personas buenas, había malas“.
Pero la justicia es más que lenta; hace unos días el juez Celestino Martínez Gómez emitió una sentencia absolutoria contra Luis Javier y Sergio, al desechar todas las pruebas en su contra.
Sergio ya está libre, a pesar de las múltiples renuncias de los asesores legales de Miguel, quienes eran intimidados para retirar la denuncia contra los exintegrantes de la GN.
Santiago, hijo de Miguel, tuvo que pausar sus estudios universitarios y pedir asilo político en otro país, lejos de su familia y obligado a seguir el proceso a distancia, mientras su mejor amigo permanece en San Martín Texmelucan con el temor de ser víctima de represalias por parte de sus captores y sus vínculos criminales.
Por lo anterior, insistieron en pedir la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Alejandro Armenta Mier para salvaguardar su integridad y hacer justicia.
Editor: César A. García





