“Espacios como este, además de contribuir al desarrollo profesional de nuestras juventudes, alimentan sus sueños, fortalecen su voz y les brindan la confianza para transformar su entorno. Cada oportunidad es una semilla que florece en líderes comprometidos con su comunidad, sembramos a través de valores el futuro de Puebla y México”, aseguró Laura Artemisa García Chávez, secretaria de Bienestar, al realizar una supervisión de los avances de la Universidad Rosario Castellanos, en representación del gobernador Alejandro Armenta.
“Nuestro gobernador está orgulloso del trabajo realizado para el rescate de los edificios que son del pueblo, especialmente porque sabemos que nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum, está muy atenta e interesada en lograr que acciones como esta lleguen a buen término. Y aquí tendremos nuestra Universidad Rosario Castellanos, orgullosamente en Puebla”, enfatizó Laura Artemisa García.
Durante el recorrido, que tuvo como objetivo dar seguimiento a los avances en infraestructura educativa, la funcionaria constató que el inmueble se encuentra remodelado al 100 por ciento y listo para iniciar clases el próximo 3 de agosto.
Laura Artemisa García conoce este proyecto que contempla la operación en dos turnos, así como la impartición de la carrera de Medicina General Comunitaria, con una capacidad de atención de 360 estudiantes en 11 aulas. Asimismo, se prevé una plantilla de entre 30 y 35 docentes, además de personal administrativo para garantizar el funcionamiento de esta institución educativa.
Laura Artemisa García reiteró la importancia de dar seguimiento a obras que contribuyen al desarrollo social y educativo de la población, a fin de garantizar mejores oportunidades para los y las jóvenes. Destacó que Puebla “tendrá en particular esta carrera de Medicina General Comunitaria, que tiene un profundo sentido humanista”.
Estas acciones se desarrollan con el liderazgo del gobernador Alejandro Armenta Mier, en sintonía con la política de apoyo a la educación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, que la reconoce como un derecho fundamental y no como un privilegio.






