El jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Gregory “Greg” Bovino, dejará Minneapolis, Minnesota, junto con otros agentes federales, en medio de una reducción de la presencia federal tras los recientes tiroteos mortales durante operativos migratorios.
La salida coincide con un giro en la estrategia del gobierno estadounidense, que decidió sustituirlo por el llamado “zar fronterizo”, Tom Homan, y disminuir el despliegue de fuerzas federales en la ciudad, luego de varias semanas de protestas y presiones.
El repliegue ocurre después del asesinato del enfermero Alex Pretti, de 37 años, quien murió baleado por agentes federales, hecho que reavivó el escrutinio público sobre la represión migratoria y provocó movilizaciones masivas e intensas en Minnesota.
El reciente caso se sumó al de Renee Good, una mujer de 37 años y madre de tres hijos, quien semanas antes fue abatida por un agente del ICE mientras conducía su vehículo, lo que ya había generado indignación social y protestas similares.
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“Greg” Bovino se convirtió en blanco de críticas tras asegurar que Alex Pretti portaba un arma y planeaba “masacrar” a los agentes. No obstante, videos en redes sociales mostraban al enfermero con un teléfono móvil y sin indicios de estar armado.
Durante los últimos días, manifestantes se concentraron frente al hotel donde se hospedaba el polémico agente, realizando protestas ruidosas y no violentas para exigir la salida de los agentes federales, una estrategia ya utilizada tras el homicidio de Renee Good.
El comandante de la Patrulla Fronteriza también fue duramente criticado por autoridades locales, defensores de derechos civiles y congresistas demócratas, tanto por su papel central en las redadas como por su constante presencia pública durante las protestas.






