En los primeros días de este año, el Mercado de Sonora, uno de los espacios comerciales más conocidos de la Ciudad de México, comenzó una nueva etapa marcada por el cierre definitivo de los locales dedicados a la venta de animales vivos.
La medida deriva de una resolución judicial que ordena la suspensión total de esta actividad, luego de años de denuncias por maltrato animal, hacinamiento y condiciones inadecuadas para distintas especies que eran comercializadas en el lugar.
A partir del 1 de enero, los puestos que durante décadas ofrecieron aves, reptiles, roedores y otros animales, dejaron de operar bajo ese giro. Muchos de ellos permanecen cerrados, mientras que otros han optado por reconvertirse y vender productos alternativos, como artículos esotéricos, veladoras o accesorios para mascotas.
Tal vez te interese: Rescatan a dos monos araña y seis aves protegidas en Jalisco
La prohibición es resultado de un amparo promovido por organizaciones defensoras de los derechos de los animales, quienes desde hace años documentaron las condiciones en las que se encontraban los ejemplares vendidos en el mercado.
La sentencia obligó a las autoridades capitalinas a garantizar que no exista ningún punto de venta de animales vivos dentro del Mercado de Sonora, alineándose así con la legislación local en materia de protección y bienestar animal, que desde hace tiempo prohíbe esta práctica en mercados públicos y en la vía pública.
Pese al cierre formal de los locales, el problema no ha desaparecido del todo. Autoridades y colectivos animalistas han advertido que aún persisten intentos de comercialización fuera de las instalaciones del mercado o de manera clandestina, lo que ha obligado a reforzar la vigilancia y los operativos de supervisión en la zona.
Editor: Alejandro Villanueva






