Fuertes declaraciones

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«No es un tema de disculpa o no, es un tema que no proviene de la oficina del presidente Biden, ni del Departamento de Estado, ni de la Casa Blanca. Esto es un tema que proviene más de la DEA, y la DEA pues tiene también sus propios cursos institucionales. Pero yo lo que quiero decir es que esto es un tema realmente cerrado»
Alicia Bárcena

De los creadores del “no me ayudes compadre”, llega este 2024: “no me ayudes Alicia Bárcena”. Y es que en el corto lapso de una semana, el debate público en torno a las presuntas aportaciones del Cártel de Sinaloa a la campaña de López Obrador en 2006 pasó, de “la calumnia”, al “carpetazo” de una investigación que la cancillería mexicana nunca inició.

¿Qué exhibe la defensa de Bárcena? Más de lo que pudiera convenirle a la funcionaria: en principio que dichas investigaciones son reales, que sí incriminan al presidente de México, que tampoco se han desmentido por la DEA, pero que, de igual modo, se han olvidado. ¿Por falta de pruebas? Nunca lo dijo en ese sentido, su cinismo implícito dio a entender que por sobrada conveniencia política.

Y aunque las conclusiones que arrojan las declaraciones son francamente extra-lógicas, por primera vez son admitidas por un secretario de Estado en México. Algo que ninguno de sus homólogos en la Casa Blanca se ha atrevido a decir con tanta vehemencia. O dígame usted si, para cerrar el caso, ¿antes no se necesita que exista el caso?

Pero no magnifiquemos la inocencia de la canciller, no olvidemos que ese mismo día su jefe inmediato abrió la puerta a la aceptación culposa: “¿cómo voy a estar ahí sentado si soy sospechoso?”, confesó López Obrador hace un par de Mañaneras.

Retomo lo dicho en mi columna “Narco escándalo”, publicada la semana pasada:

«Estamos hablando de un trato directo con los señores de la droga que, de resultar absolutamente cierto, confirmaría que el narco no sólo ha penetrado los círculos más altos del poder político en México, también hizo lo propio con la oposición morenista que, 18 años después, quedó tan moralmente derrotada como el PRIAN de Alito Moreno o Genaro García Luna».

Y, sin embargo, una pregunta aún carcome las entrañas de muchos: ¿cómo habrán tomado las revelaciones de la DEA, recientemente confirmadas por la cancillería mexicana, los mandos medios del Ejército mexicano después haber luchado a muerte, durante los sexenios del pasado, contra los cárteles de la droga y los sistemas ilegales que agobian la seguridad de la Nación?

Irremediablemente lo sabremos…

Por Enrique Huerta