En el marco de la conmemoración del Jueves Santo, la Basílica Catedral de Puebla lleva a cabo el tradicional lavatorio de los pies, un gesto que recuerda el acto de humildad de Jesucristo hacia sus apóstoles y su mensaje de servicio y amor al prójimo.
Al mediodía, esta representación simboliza el momento en que el Redentor lavó los pies de sus discípulos como signo de entrega, al anticipar su sacrificio en la cruz para la redención de la humanidad. Como cada año, los doce apóstoles son representados por adultos mayores del Asilo Particular de Caridad “Santa Inés”, atendido por las Religiosas Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres.
Por la tarde, a las 19:00 horas, se celebra la Misa de la Cena del Señor, en la que se recuerda la Última Cena, pasaje en el que Jesucristo instituyó tres elementos fundamentales para la fe cristiana: la Eucaristía, el sacerdocio y el mandamiento del amor.
Durante esta celebración, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, acto central de la Eucaristía que simboliza la unión espiritual de los fieles con Dios. Asimismo, se resalta el don del sacerdocio, mediante el cual algunos creyentes son consagrados para servir a la Iglesia y administrar los sacramentos.
El tercer elemento es el mandamiento del amor, basado en la enseñanza de amar al prójimo como a uno mismo, principio que sustenta la vida cristiana y que cobra especial relevancia en esta fecha, considerada también como el día de la caridad.
En este contexto, una de las prácticas más arraigadas es la Visita de las Siete Casas, tradición en la que los fieles recorren distintos templos para acompañar espiritualmente a Jesús en su camino hacia la crucifixión, desde el huerto de Getsemaní hasta el Calvario. Esta costumbre se remonta al siglo XVI y se atribuye a San Felipe Neri en Roma.
Las actividades litúrgicas del Jueves Santo forman parte de las celebraciones de la Semana Santa, una de las expresiones religiosas más significativas para la comunidad católica.






