
La copa de futbol del 2026 será recordada por la Selección Española que se coronó campeona, sin embargo, tras el cierre de uno de los eventos deportivos más grandes del planeta, un fenómeno singular comenzó a manifestarse entre algunos de los aficionados y se le conoce como la depresión post-Mundial.
Este fenómeno psicosocial ha llamado tanto la atención de la comunidad científica que ya se realizan diversos experimentos para analizar los síntomas y el impacto psicológico que dejó el final del torneo.
Los especialistas coinciden en que es un fenómeno que consiste un estado temporal de tristeza, vacío, frustración y ansiedad que surge tras finalizar un acontecimiento importante.
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¿Cómo se explica?
Durante más de un mes, la rutina de los aficionados al fútbol cambió por completo, ya que los partidos rompen la monotonía diaria, motivan reuniones sociales e incluso alteran la jornada laboral y escolar. Toda esta dinámica genera dopamina y adrenalina constante. Al terminar el torneo, el cerebro experimenta una especie de “síndrome de abstinencia” ante la repentina falta de estímulos.
Un análisis científico titulado “Los resultados del fútbol afectan al bienestar subjetivo, pero solo brevemente”, sobre el impacto del fútbol reveló que el estado de ánimo de los seguidores mejora cuando su equipo va ganando, intensificándose la satisfacción a medida que la distancia en el marcador es más amplia. Pero esta sensación positiva resultó ser muy breve y afectó de manera directa únicamente a quienes siguen el deporte con regularidad.
Por otra parte, se han registrado secuelas de mayor gravedad tras la eliminación de una selección, de acuerdo con una investigación de la FIFA, en Teherán se reportó un alza considerable de ingresos hospitalarios por autointoxicación a raíz de la derrota del equipo iraní durante la Copa del Mundo de 2014.
Editor: Juan David Moreno Saldaña






