Cada año, millones de familias en México celebran el Día del Padre durante junio, pero pocas personas conocen el origen de esta conmemoración. Aunque actualmente la fecha está asociada con reuniones y regalos, su historia se remonta a principios del siglo XX en Estados Unidos.
La iniciativa surgió gracias a Sonora Smart Dodd, una mujer que buscó rendir homenaje a su padre, quien se encargó de criar solo a sus seis hijos tras la muerte de su esposa. Su intención era reconocer el esfuerzo y la dedicación de los padres, de forma similar a lo que ya ocurría con el Día de la Madre.
La primera celebración se llevó a cabo en 1910 en la ciudad de Spokane, Washington. Con el paso de los años, la tradición ganó popularidad y terminó extendiéndose a otros países, hasta convertirse en una fecha de gran importancia para miles de familias.
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Fue en 1972 cuando el entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, estableció oficialmente el tercer domingo de junio como el Día del Padre. Desde entonces, varias naciones adoptaron esa misma fecha, entre ellas México, donde la celebración se consolidó con el paso del tiempo.
En territorio mexicano, una de las figuras que impulsó el reconocimiento de esta fecha fue Carmelita Tostado Gamboa, originaria de la Comarca Lagunera. Su labor contribuyó a fortalecer la importancia de la paternidad dentro de la sociedad mexicana y a popularizar la celebración en el país.
A diferencia del Día de las Madres, el Día del Padre no es considerado un descanso obligatorio en México, por lo que las actividades laborales se desarrollan con normalidad. Sin embargo, la fecha se ha convertido en una de las más significativas para las familias mexicanas, que aprovechan la ocasión para reconocer y agradecer el papel de los padres en el hogar.
Editor: Diego González






