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sábado, octubre 17, 2026
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INAH confirma observatorio solar prehispánico de 2 mil 500 años en Puebla

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El complejo astronómico sería el único y más antiguo registrado fuera del área maya.

Un complejo arquitectónico de más de 2 mil 500 años de antigüedad en Teteles de Ávila Castillo, en la Sierra Norte de Puebla, funcionó como observatorio astronómico solar, según comprobó el Proyecto Arqueológico Teteles de Ávila Castillo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Se trata del primero de su tipo registrado fuera del área maya y el más antiguo de México, con una traza idéntica a la del Grupo E de Uaxactún, en el Petén guatemalteco, al que dobla en dimensiones. Ambos datan del periodo Preclásico Medio (1000-600 a.C.).

La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, señaló que “la arquitectura de Teteles de Ávila Castillo nos habla de sociedades que desarrollaron conocimientos astronómicos y los incorporaron a la organización de sus espacios ceremoniales”. Añadió que reconocer esa capacidad científica “es también reconocer una parte fundamental de nuestra historia”. El pasado fin de semana se realizó una conferencia y la inauguración de una muestra fotográfica en el sitio, con apoyo del Ayuntamiento y de la asociación civil Tzoncoyotl.

Cómo funcionaba el observatorio

El director del proyecto, Alberto Diez Barroso Repizo, explicó que el Grupo E de Tetelihtic, ubicado al este de la Gran Plaza, se compone de un patio cuadrangular flanqueado por dos basamentos. El del este es alargado (90 metros de sur a norte por 40 de este a oeste), mientras que el del oeste es más pequeño (46 por 27 metros) y funcionó como punto de observación.

El basamento alargado no marca en el centro los equinoccios: servía para fijar el inicio del calendario prehispánico en febrero y la cosecha en octubre, lo que lo convierte en un elemento complejo y único. El basamento este, en tanto, constituye un calendario solar, ya que desde su frente, al amanecer, se puede seguir la trayectoria del astro al inicio de los equinoccios y los solsticios.

Implicaciones para la filiación maya y totonaca

Los hallazgos aportan elementos para corroborar la raíz de la filiación etnolingüística maya de los grupos huastecos, ya que la presencia maya en Teteles podría remontarse a un milenio antes de nuestra era. El especialista también refirió el posible vínculo del lugar con la diosa nahua Nantehuitz, “nuestra madre del sur”, por la orientación de su estructura mayor con Canopus, la segunda estrella más brillante del cielo nocturno.

Otra hipótesis del proyecto plantea que en Teteles podrían encontrarse los principios de la cultura totonaca. “Tetelihtic estuvo en funciones entre los periodos Formativo Medio (ca. 900 a.C.) y el Protoclásico (ca. 100 d.C.)”, detalló Diez Barroso.

Añadió que fue abandonado parcialmente cuando emergieron Cantona, Cholula y Teotihuacán, aunque ofrendas posteriores indican que continuó como espacio de culto. Una ofrenda totonaca de 600-900 d.C. encontrada en uno de los basamentos sugiere que sus pobladores originales eran antepasados de los grupos totonacos que se constituyeron en Yohualichan y El Tajín.

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